El lipofilling es un procedimiento quirúrgico que permite aumentar el volumen de una parte del cuerpo utilizando la grasa conseguida por una liposucción. Las modernas técnicas quirúrgicas permiten conseguir un aumento de volumen duradero de las mamas, glúteos, piernas, cara y cualquier otra parte que precise un aumento de tamaño. Una indicación frecuente es también el relleno de cicatrices cutáneas deprimidas.

Son necesarias de 1 a 2 sesiones para procedimientos estéticos y hasta 4-5 sesiones para procedimientos de reconstrucción más complejos.

Antes de someterse a un relleno con grasa es imprescindible realizar un estudio preoperatorio completo que consta de análisis de sangre (hemograma completo con pruebas de coagulación), electrocardiograma y, en algunos casos, placa de tórax.

El lipoffiling se puede realizar con anestesia local (con o sin sedación) o con anestesia general (si la liposucción supera los 4.000 cc, aproximadamente). En muchos casos, no es necesario el ingreso hospitalario y la intervención se realiza en régimen de hospital de día.

La extracción de la grasa se realiza con cánulas especiales y con una técnica muy cuidadosa para evitar romper los adipocitos, las células que acumulan la grasa. La grasa extraída se somete a un proceso de “limpieza” para infiltrar solamente los adipocitos vivos y que podrán permanecer en el tejido. La mejor grasa para infiltrar será la que mantiene también las células madre procedentes del tejido adiposo.

El relleno se obtiene infiltrando con micro-cánulas toda la grasa obtenida hasta conseguir el resultado deseado. El lipofilling prácticamente no deja cicatrices visibles.

En el postoperatorio, se administra un antibiótico y calmantes por vía oral. Es aconsejable llevar una faja elástica o un sujetador en caso de relleno mamariao durante 10 días.